España campeona. ¿Y tú?

¿Por qué ganar causa satisfacción, emociones y placer cuando si profundizas en ello no varía nada de lo importante en nuestra vida?

Ganar mejora el autoestima y afianza la unión con las personas que nacieron y viven en nuestro territorio pero, en lo que a uno mismo concierne nos deja exactamente en el mismo lugar. En el mismo trabajo, con la misma pareja, en la misma ciudad, lidiando con los mismos amos, haciendo exactamente aquello que no queremos hacer y hablando con gente que, aunque todos resulten ser un poco mas amables y simpáticos hoy, mañana volverán a ser los mismos imbéciles de siempre.

¿Entonces que aporta una victoria colectiva al individuo? Estúpida e instantánea alegría en el preciso instante en que se produce. Eso es todo y siempre merece la pena. Después, ya hoy, nada que no sea resaca y recuerdos. Incluso algún imbécil es capaz de quitarse un día entero de su vida para ponerla a disposición de la masa enfervorizada.

Todo lo que hoy se extienda es vacío y falso. Una protocolaria forma de llenar un lugar diáfano que no puede excitar sino al adolescente al que su paladar se le está terminando de hacer, y que en mitad de lo perdido es capaz de sentir sabor por lo insípido.

Fuera de eso, ver anoche a culés y atléticos celebrando algo este año fue divertido. Ver a los del Madrid siendo claros merecedores en juego de ser campeones de Europa también tuvo su aquel y ver a todos juntos abrazarse efusivamente fue lo realmente excitante.

Hoy cae la canción de Serrat como caen las mentiras que nos contamos, que somos un país unido y todas esas cosas, y que de vez en cuando entran magníficamente en nosotros, como suelen ocurrir con todos las autoengaños.

Y con la resaca a cuestas,
Vuelve el pobre a su pobreza,
Vuelve el rico a su riqueza,
Y el señor cura a sus misas,


Se despertó el bien y el mal,
La zorra pobre al portal,
La zorra rica al rosal,
Y el avaro a las divisas,

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