El balón entró

Sí. Entró. Entró hasta tres veces en la portería del Barça, cómo, dónde y en el momento que le dió la gana al Madrid. Los que siguen pillados ahí solo se explica viéndose en abril sin poder luchar por nada.

Espectadores, jugadores, medios, niños y hasta otros entrenadores. Todos usan el argumento que el entrenador como piedra angular utiliza y no hay que ser muy observador para ver la unión y el espléndido ambiente que se respira en el fuero blanco y el clima cortante de camp Barça, donde italiano y catalán se ven reflejados.

Los culés llevan tiempo vendando sus retinas de sopor cuando se retuercen las noches importantes, replicando el dialecto mezquino que ha normalizado el de Terrassa en el club de sus amores.

Ganar o empatar a veces es poner una tirita en el lugar donde tienes un hachazo por eso los ostiones han salvado más vidas que la penicilina.

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