Quise viajar fuera pero fusilé con los Buendía y cabalgué con Rocinante. Quise eliminar amistades que con la distancia se afianzaron aún más. Quise ver a Pep en Manchester y cambié la corona a Sabina en Madrid. Quise aparcar el humo que ya no me venden y cambié por ‘eses’ todas las primeras letras de mis dueños. Quise crear un libro y acabé destruyendo los reflejos que escribo. Quise creer en el ser humano pero la estupidez no tuvo rival. Quise abrasarme en Tánger y me congelé en Berlín. Quise tener más tiempo para ser yo quien elija en qué terminar aburriéndome. Quise comer mejor y terminé ayunando. Quise entrenar jugadores y acabé amando personas. Quise ser yo mismo pero acabé siendo los trozos que otros dejaron en mi.
Me esforcé por ver firmeza en mis propósitos pero canallamente intuyo que volveré a incumplir los nuevos uno por uno.