El mapa de calor

Johannesburgo y el año 2010 irán ligados para siempre a las vuvuzelas, a Shakira y a Don Andrés Iniesta.
¿Recordáis ese deseo intenso de abrazar a seres extraños que compartían nuestro mismo aire, nuestro mismo deseo y nuestro mismo territorio? ¿Vale un gol más que sacar una sonrisa a alguien?…pues ya han pasado casi trece años, sí y como debatía ayer con un gran amigo, no es posible capturar ni registrar los instantes precisos cuando has sido feliz.

La intangibilidad de las cosas ha sido un misterio que siempre se ha visto seducido por la mente del hombre desde tiempos donde al fútbol aún le quedaban siglos para ser alumbrado.

Aunque seguimos en ello, resulta complejo descifrar a esas personas que creen que 4+4 son 8 y no hay nada más allá. No pueden permitirse aceptar en sus vidas lo no medible. De hacerlo, se sentirían un poco más humanos, algo no agradable para su no existente esencia.

Ensimismados y dichosos por pertenecer a este mundo intoxicado de normas estúpidas, creen que disolverse entre los hoy tan de moda como inútiles Big Datas les ayudará a elevar su desarrollo personal cuyo único puerto es la mejora de lo que sus vecinos deciden tildar como conquista, rechazando las de su persona misma.

Hoy he decidido mezclarme entre estas letras para recordar a dos tipos sencillos e intangibles que son noticia estos días y que todos los españoles les estaremos agradecidos por siempre.

Andrés y Pepe.

Después de trece años (¡el tiempo vuela!) el mago de Fuentealvilla deja su equipo en Japón para seguir jugando al fútbol, descartando la retirada porque ¡¡quiere seguir compitiendo!!

Pepe cumplió 1000 partidos como profesional, que se dice y se lee rápido…y en 2010 dio una lección a todo el mundo de cómo se puede aportar aceptando tu misión de la forma más precisa y descarada que recordamos dentro de un vestuario.

El éxito no es un lugar que visitar. Tampoco al que llegar. Ni siquiera es la ruta que se va desarrollando por amar lo que haces. El éxito es Pepe y Andrés. El éxito es el estado de sentirte vivo hagas lo que hagas, sea jugando al fútbol, tocando el violín o cultivando alcachofas en el huerto.

Dos ejemplos que mantienen viva la llama de la pasión. Dos culpables de aquellos rostros, recuerdos, emociones, de aquel sentir por los abrazos, del placer de los sentidos, de la energía, de la vibración, de aquella felicidad, de aquel verano. De aquel cúmulo de sensaciones imposibles de cuantificar.

Ya han pasado casi trece años. Los goles y los jugadores se han ido olvidando paulatinamente. No te digo nada de los disparos recibidos, los corners lanzados y los duelos ganados… no soy amigo de los datos pero hay uno que nunca se olvidará y es el mapa de calor que dejaron en el corazón de las personas.

Gracias Pepe y Andrés, al final siempre triunfa lo simple.

Deja un comentario